Fiesta de los Farolitos
En invierno, cuando los días son cortos, las noches largas, el sol muy tibio, porque se ha ido a calentar la otra mitad del mundo, los alumnos están de fiesta.
También están de fiesta sus padres y sus maestras y maestros cuyos corazones quieren participar , en la sencillez de las imágenes de un cuento de hadas y en un paseo con los faroles encendidos.
Y con esta alegría de los niños nace en nosotros, los adultos, en nuestra oscuridad ya casi cotidiana, la luz de un momento de recogimiento a través de las profundas vivencias de los niños.
Durante un tiempo dejamos de lado todo lo que es prescindible, el trajín, las ocupaciones y hasta el descanso de un día libre, para acompañar a los niños y dar.
¿Qué es lo que damos? Nos damos a nosotros mismos. En nuestro interior damos cobijo a lo que conocemos y de lo que casi nos hemos separado: lo bueno, lo bello y lo verdadero que aún reluce en lo ojos de los niños, allí en donde se asoma intensamente su esencia divina.













